Apuntes

El escritorio de Hugo Martínez

16 abril
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Una nueva brecha digital: la cognitiva

Los recientes resultados del SIMCE TIC permiten dar una dosis de realidad a las efectivas habilidades que los estudiantes tienen en el manejo de las herramientas y recursos digitales.

Todos nos hemos sorprendido reconociendo en las nuevas generaciones destrezas que parecen innatas en el manejo de computadores, dispositivos táctiles o en la interacción con diversas pantallas. Es cierto, la libertad con la que los jóvenes se aproximan mediante el ensayo y error al conocimiento de los dispositivos digitales es una propiedad que distingue a las nuevas generaciones y no deja de sorprender a los adultos que no nacieron con esta oferta digital.

Pero estas destrezas no necesariamente tienen relación con la posibilidad de desenvolverse fluidamente en tareas más complejas y significativas. En palabras simples, saber buscar información en Google no implica que el usuario pueda discriminar adecuadamente cuál de las miles de alternativas que le ofrece el buscador es la más adecuada y pertinente a su requerimiento. Conocer el menú de herramientas del procesador de texto no garantiza que el uso de estas herramientas mejore la habilidad para expresar y comunicar ideas a través de la producción de textos.

De acuerdo con los resultados de esta medición, muy pocos estudiantes (el 3,3%) logran demostrar un nivel avanzado que les permita integrar información de diversas fuentes y articularla con sus propias ideas.

Tenemos una nueva brecha digital. La brecha cognitiva.

Esta vez no se trata solo de las obvias diferencias que se producen entre los que tienen acceso de los que no lo tienen. La nueva brecha se relaciona con las diferencias entre quienes están siendo capaces de utilizar sus destrezas digitales para incrementar sus oportunidades de aprender de quienes no son capaces de hacerlo.

Los resultados de esta medición deben servirnos para tomar buenas decisiones. Los principales elementos a definir deben estar orientados a disminuir esta nueva brecha.

Por una parte, parece necesario incrementar las oportunidades de acceso y dotar de mayores posibilidades de experiencias digitales a los grupos sociales que no están teniendo esta posibilidad. Siete de cada diez alumnos del grupo socioeconómico más bajo no tiene conexión a Internet en sus casas, mientras que en el grupo más alto esta limitación se reduce a uno de cada diez. ¿Es razonable hoy que un estudiante de segundo medio no tenga acceso a Internet cuando lo requiere fuera del liceo? Pareciera que no.

Pero se corre el riesgo de incrementar la brecha cognitiva si al mejoramiento del acceso no se le acompaña de dos ingredientes fundamentales: contenidos y modelos pedagógicos que favorezcan el desarrollo de habilidades para el aprendizaje.

La oferta de contenidos es abundante y diversa en la red, pero no necesariamente pertinente a las oportunidades de interacción que los formatos digitales ofrecen y que las habilidades TIC para el aprendizaje requieren. No se trata en este ámbito de replicar la visión enciclopedista clásica, en que el consumo de contenido es unidireccional entre el productor y el lector pasivo. Ese modelo tradicional no va a ayudar a generar habilidades que permitan analizar, discriminar y tomar decisiones eficientes en los estudiantes. Los nuevos contenidos deben estar a la altura del desafío y ofrecer a los estudiantes, experiencias activas de manipulación, intercambio y generación de nuevo conocimiento.

Pero finalmente, el principal desafío sigue siendo lo que ocurra al interior del aula.

Este no es un problema de infraestructura, el verdadero reto está en incorporar nuevos modelos pedagógicos que desarrollen y exijan el desarrollo de habilidades TIC para el aprendizaje. Mientras se siga evaluando el aprendizaje a través de cuestionarios que deben ser memorizados por los alumnos, lo más probable es que las tecnologías sigan siendo preferentemente utilizadas para copiar y pegar. Mientras las clases sigan siendo fundamentalmente expositivas y frontales, las tecnologías seguirán replicando la pizarra tradicional a través del uso del power point.

Mejorar acceso a la infraestructura digital, contar con una nueva generación de contenidos e instalar nuevos modelos pedagógicos en el aula no va a ocurrir espontáneamente. Por eso, junto con el desarrollo de nuevas evaluaciones o mediciones que permitan conocer el desempeño de los estudiantes, se requiere con urgencia que las políticas públicas en el área ofrezcan propuestas ambiciosas, de corto y mediano plazo, que movilicen hacia planes de trabajo que permitan desplazar positivamente las habilidades TIC para el aprendizaje.

En educación, siempre se evalúa para mejora lo que implica tomar decisiones e implementarlas. Este es un buen momento para hacerlo.

 Post publicado en El Quinto Poder
06 abril
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Entrevista Resultados SIMCE TIC

Entrevista publicada en El Mercurio del 6 de abril, en relación con los resultados del SIMCE TIC entregados por el Ministerio de Educación.

“Por su parte, el Director de Desarrollos Digitales de Santillana, Hugo Martínez, afirmó que la brecha de resultados según nivel social es grave, porque se supone que la tecnología debiera ser una herramienta para superar las brechas de acceso a la información. A su juicio, el uso didáctico de ella pasa por la capacitación de los docentes, ya que las competencias que mide el Simce TIC no se logran sólo con exposición a la tecnología”

Acceso a la nota de prensa aquí.

Imagen de la nota:

 

15 marzo
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Entrevista sobre enseñanza de redes sociales en los colegios

Entrevista publicada por El Mercurio el 15 de marzo del 2012 sobre la incorporación en el curriculum de contenidos asociados al uso de redes sociales.

Texto de la entrevista:

Así como día a día aumentan las páginas web, lo mismo sucede con los nativos digitales, aquellos nacidos durante los últimos 20 años y a quienes se asocia con el fácil acceso a la información en línea. Una combinación perfecta que genera múltiples redes sociales que los capturan con facilidad: en Chile, un 87% de los escolares entre 10 y 18 años declara ser usuario de estas plataformas.

Pero así como aumenta el número de sitios, crece también el peligro que tienen los niños de exponerse a ellas de forma incorrecta. El mal uso de datos y el acoso de desconocidos toman especial relevancia, en un país donde el 78% de la población infantil accede a internet sin vigilancia alguna de sus padres.

“Así como se aprenden las reglas del tránsito para desempeñarse en la ciudad, en el mundo digital también hay reglas que uno debe aprender a dimensionar. Por lo mismo, los sistemas educativos tienen que comenzar a hacerse cargo de la formación de una cultura digital”, explica Hugo Martínez, director de desarrollos digitales de Santillana y ex director de Enlaces.

La “cultura digital” supone tomar conciencia del peligro que implica publicar datos personales, incitar a la violencia y subir fotografías a la red. Suplantación de identidad, amenazas y el uso de imágenes para fines pornográficos son sólo algunos de los problemas que trae la falta de resguardo.

Enseñanza 2.0

Dentro de los objetivos transversales fijados por el Ministerio de Educación está que los alumnos aprendan a manejar el mundo digital de manera “competente y responsable”. Pero no hay nada específicamente asociado al uso de redes sociales.

“Hoy se prohíbe a los niños usar estas redes en la sala de clases. Entonces sucede lo que pasó cuando apareció la calculadora: se dijo ‘no, las calculadoras van a eliminar la capacidad de los niños de multiplicar y sumar’ “, indica Gilbert Leiva, gerente general de i-Education, empresa de contenidos digitales para los colegios. “Tenemos que darnos cuenta que estas son las nuevas interfaces y que en el diseño del estudiante del siglo XXI es importantísimo el trabajo en equipo, la capacidad de argumentación y saber discriminar la información”, agrega.

El debate ha generado tanto revuelo a nivel mundial, que durante esta semana el Congreso español pidió al gobierno incluir una asignatura centrada exclusivamente en el uso responsable de nuevas tecnologías, en las escuelas. La idea es que ésta se dicte durante la educación básica y que de esta forma disminuyan las denuncias por cyberbullying y grooming (adultos tratando de ganar la amistad de un menor para posteriormente abusar de él o ella). Y si bien la propuesta aún no ha sido aprobada, ya son varios los grupos de padres, expertos en seguridad y partidos políticos que apoyan la medida.

“Finalmente, lo más importante es que los adolescentes sepan decir si algo les incomodó o si no saben cómo tomar una decisión. Independiente de cuántas horas a la semana se le asignen a una clase de redes sociales, debe abrirse un espacio de conversación”, explica Martínez.

Imagen de la publicación: