Ni nativos ni inmigrantes, los adultos somos colonos digitales.

La clasificación que divide al mundo entre nativos e inmigrantes digitales ya tiene su tiempo. Fue Marc Prensky quien la acuñó en un notable artículo publicado el 2001, para explicar que los que no nacimos en la era de Internet podemos aprender a usar tecnologías, pero lo haremos inevitablemente con un “acento” (similar a cuando se adquiere un segundo idioma en la edad adulta).

El aporte de Prensky nos ha permitido explicar por qué nuestros hijos e hijas manejan con tanta familiaridad los dispositivos digitales, mientras nosotros necesitamos leer el manual, asistir un curso o descargar el tutorial para lograr comprender el menú del control remoto de la nueva pantalla plana.

Pero no sirve como justificación para marginarse del mundo digital, asumiendo que la calidad de “inmigrante” nos permite abstraernos de lo que viven intensamente los nativos.

 Propongo introducir una nueva categoría (que en realidad le pertenece a Alejandro Piscitelli y que enriquece la dicotomía original de Prensky. Se trata de los “colonos digitales” y sirve para caracterizar a quienes sin haber nacido en el territorio digital, deciden habitar en este nuevo ambiente sin perder su identidad ni visión original, y aprenden a utilizar los nuevos recursos para sus propios fines.

Los colonos reconocen que los que mejor dominan el ambiente digital, son los nativos y no tienen reparos ni temores de aprender de ellos. Pero los colonos agregan valor al territorio que deciden habitar (especialmente si las experiencias de colonización son positivas para todos).

Esto es lo que hacen, por ejemplo, muchos docentes que han aprendido a usar redes sociales (como Facebook) para publicar contenidos y recursos relevantes que apoyan sus labores. Los mismos nativos digitales, les han ayudado a crear sus perfiles, publicar los recursos y separar los ambientes profesionales de los personales. Pero los que definen qué contenido tiene valor pedagógico y cual no, son definitivamente los profesores.

Ser colono digital hoy día, implica reconocer el valor que tienen las tecnologías en la vida de los nativos (la mayoría de nuestros hijas e hijas seguramente), pero manteniendo nuestro rol de adultos. No es tarea fácil, pero sin duda, es un esfuerzo necesario y urgente para fortalecer nuestro rol de educadores en la era de los nativos digitales.

Post publicado en MOMWO

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